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Angélica Dass

Angelica Dass me ha hecho reflexionar hasta darme cuenta de que, al igual que existen micromachismos alrededor de nosotros todos lo días de nuestra vida, también existen "microracismos". El hecho de que exista el color "carne" entre la variedad de colores es uno de ellos y es que, ¿Quién dijo que ese era el color "normal" para darle color a los dibujos que representan personar? En mi opinión, todo esto viene de la necesidad que tenemos de ponerles etiquetas a todo. Es cierto que en algunos momentos ponerle un nombre genérico a algo es bueno e incluso necesario ya que nos dice qué representa, pero no todo se puede clasificar.

Ya tenemos diferente vocabulario para diferenciar los diferentes rangos de colores que existen (azul: azul turquesa, azul marino, azul celeste...), ¿por qué no puede existir lo mismo para describir los diferentes tonos de piel?

Todo esto no sería tan importante si cada uno de nosotros meditásemos en qué diferencia alguien con un tono de piel PANTONE 58-3 C de otro con PANTONE 319-7 C.

El hecho de nacer con una piel u otra es cuestión de genética, pero el hecho de ser mejor o peor persona depende de uno mismo, algo que sí se puede juzgar porque esa persona es la que ha construido eso de ella. Es igual que si nos ponemos en la situación de que los ojos claros rechazan a los de ojos oscuros por el simple hecho de denominar que los colores oscuros son peores que los claros. Hemos asumidos la variedad de color de ojos que existen pero no de piel, haciendo de esto un lastre para algunas personas que sufren rechazo y violencia por su herencia genética.


Tendemos a encasillar a las personas por su color de piel, altura o forma física desvalorándolos simplemente porque nos hemos creído que el perfil que nosotros tenemos es el correcto, el que debería existir. Pero ¿Quién dicta lo que es normal, lo que está bien o quién merece vivir en paz con la condición en la que ha nacido? No es justo que alguien que nace feliz con cómo es, tenga que llevar su vida con el rechazo de la sociedad por no seguir su normativa.

Es por esto por lo que Angelica Dass, sumando rechazo tras rechazo y recogiendo todos los comentarios despectivos hacia su tono de piel y el de sus familiares decidió crear este proyecto. Un proyecto en el que nos demuestra a todos que no todo es como creemos ver, ahí fuera hay miles de cosas que no podremos nombrar simplemente por el hecho de la inmensidad que engloba, y que tendremos que vivir con ellos sin discriminar aquello que no sea lo más numerosos o lo que sea diferente a lo que nosotros tenemos.


NORMALIZAR es la palabra que hay que empezar a llevar a cabo en las aulas. Por eso quiero compartir aquí el proyecto llamado "HUMANAE" que llevó acabo Angelica Dass a través de una colección de fotos de personas de diferentes lugares del mundo y con diferentes tonos de piel. En la imágenes aparecen dichas personas acompañadas de su tono de piel en el fondo y con el nombre de dicho tono "PANTONE _____".


Con los más pequeños se puede trabajar a través de su autorretrato. No solo nos quedaremos en el dibujo que ellos hagan, también les daremos varios colores: blanco, rojo, negro y amarillos, los que están asociados a razas erróneamente. De esta manera serán conscientes de que ningún tono de piel es exactamente igual porque experimentarán mientras reflexionan.


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